Regresar, reconocer, descubrir: la dimensión emocional del viaje de raíces


Hay viajes que nos llevan a conocer un territorio. Y hay otros que, al mismo tiempo, nos permiten comprender algo nuevo sobre nosotros mismos.
Mientras avanzaba en un trabajo académico sobre la dimensión emocional de los viajes de raíces, una pregunta volvió a quedar resonando en mí: ¿Se puede regresar a un lugar en el que nunca hemos estado?
En los viajes de raíces, sí.
Podemos llegar por primera vez al pueblo de nuestros antepasados y sentir, sin embargo, que estamos regresando. Volvemos a través de las historias escuchadas en casa, de los nombres que atravesaron generaciones, de una fotografía conservada, una receta, una palabra o una manera de hacer las cosas que llegó hasta nosotros sin que supiéramos exactamente de dónde provenía.
Por eso, el viaje de raíces tiene una profundidad particular: no se limita al desplazamiento hacia un territorio, sino que abre un movimiento interior en el que podemos regresar, reconocer y descubrir.
REGRESAR no significa necesariamente haber estado antes.
A veces es acercarnos a un lugar que ya formaba parte de nuestra historia, aunque todavía no lo conociéramos.
Es caminar por calles que nuestros antepasados caminaron, contemplar los paisajes que rodearon su vida cotidiana e intentar comprender las circunstancias, los afectos y los sueños que acompañaron su partida. El territorio deja entonces de ser solamente un punto en el mapa y comienza a formar parte de una historia que también nos pertenece.
Por eso, llegar por primera vez puede sentirse también como volver.
RECONOCER. A veces llegamos a Italia y algo nos resulta tremendamente familiar, y eso nos maravilla.
Una forma de hablar. Un gesto. El aroma de una cocina. La manera de reunirse alrededor de la mesa. Un paisaje que nunca habíamos visto y que, sin embargo, parece despertar algo conocido.
En un viaje de raíces, reconocer no significa recordar conscientemente. A veces es descubrir la procedencia de costumbres, sensibilidades y formas de estar en el mundo que nos acompañaron desde siempre.
El territorio empieza entonces a contarnos algo sobre nuestra propia historia.
DESCUBRIR. No siempre se trata de confirmar. Viajar a las raíces también es estar dispuestos a sorprendernos.
Podemos partir con imágenes construidas a partir de relatos familiares, documentos, fotografías y sueños largamente guardados. Pero el territorio real puede ser diferente del que imaginamos.
A veces encontramos aquello que esperábamos. Otras veces, el viaje nos muestra historias desconocidas, contradicciones, silencios o nuevas preguntas.
Volver a las raíces no consiste solamente en confirmar lo que ya sabemos. También es abrirnos a descubrir lo que todavía no conocíamos de nuestra familia, de Italia y de nosotros mismos.
Una manera diferente de viajar
Un viaje convencional puede llevarnos a lugares extraordinarios. Pero cuando la motivación es reencontrarnos con nuestras raíces, necesitamos algo más que una sucesión de visitas y atractivos turísticos.
Necesitamos tiempo para detenernos, comprender los territorios y dejar espacio a aquello que pueda emocionarnos.
Necesitamos un itinerario construido con sentido.
Necesitamos actividades y espacios de encuentro con la cultura y la vida local.
También necesitamos un acompañamiento que contemple la experiencia en toda su profundidad: la preparación antes de partir, el sostén y la coordinación durante el recorrido, y la integración de lo vivido después del regreso.
Y viajar en grupo, en clave de viaje de raíces, no trata únicamente de viajar juntos compartiendo fechas y destino, es mucho más: es viajar juntos unidos por una sensibilidad y una búsqueda compartidas y, a la vez, crear las condiciones para que cada persona pueda vivir su propio camino dentro de la experiencia grupal.
En 2027 tendremos dos oportunidades de realizar un viaje grupal acompañado de regreso a las raíces.
El hilo de las raíces, en mayo, un recorrido por el norte de Italia que irá del puerto de Génova al corazón de Bolonia.
Sicilia auténtica, en octubre, con sede en Siracusa, para entrar en contacto con el alma profunda de la isla, su identidad, sus tradiciones y su vida cotidiana.
Dos territorios. Dos recorridos. Una misma manera de viajar: con tiempo para conocer, emocionarnos, encontrarnos y volver distintos.
Muy pronto iremos contándote cada camino.
Paola Ceraolo




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